¿Por qué ser embajadora en Venezolanas Globales?

Escrito por Claudia Eckert.

Porque tú puedes cambiar la historia.

Hace dos años me invitaron a conocer esta hermosa e inspiradora red. Escribí un artículo meses después en su blog y fue ahí que me di cuenta del impacto que podemos tener si nos enfocamos en una causa. Aún si es solo una persona, quien se ve beneficiada con nuestro aporte, estamos igualmente marcando la diferencia. Ni hablar de las oportunidades que pueden existir, como la invitación a la reflexión, espacios seguros para intercambiar ideas e iniciar conversaciones significativas.

Con los años me he adentrado en la historia de las mujeres y en especial de mi familia. Fue ahí que aprendí quienes pelearon por sus derechos, como cambiaron estereotipos con sus acciones y lo que se logró al ellas no dejarse llevar por ¨el qué dirán¨- estoy segura que tendrás ejemplos así en tu propia familia.

No es fácil salirnos de un esquema, pero hay millones de maneras como podemos cambiar el rumbo de la historia. Es por eso que decidí postularme como embajadora en Venezolanas Globales y crear una comunidad nueva en Zurich, que luego se convirtió en un grupo virtual de apoyo para toda Suiza. Pude conocer realidades en mi comunidad como de manera global durante los eventos y reuniones con otras embajadoras. Tuve acceso a contenido valioso y enriquecedor. Mi necesidad de abrir las puertas para la mayor cantidad de mujeres venezolanas en el extranjero se expandía, dejándome afectar por mis propias expectativas.

El año oficial como embajadora pasó muy rápido, y es que el tiempo en este espacio pasa volando. Al terminar mi rol, quise sentarme conmigo y conectar con mi frustración. Al permitirme sentir pude ver que esas expectativas me llevaban por el camino del perfeccionismo (como creo que le pasará a muchas mujeres). Decidí entonces encontrar una nueva perspectiva, una visión que me abraza como mujer y como embajadora, porque hacer la diferencia no tiene ser algo medido, sino genuino. En vez de preguntarme qué me faltó, me enfoqué en lo que se había logrado.

Si tu como mujer has brindado tu tiempo para escuchar, dar recursos, brindar una sonrisa o simplemente compartir la historia de una mujer migrante, ya has hecho una diferencia. A veces nos abrumamos con ese ¨deber ser¨, pero en esta organización aplaudimos cada aporte y nos adaptamos según las necesidades dentro de cada comunidad.

Ser embajadora en Venezolanas Globales es un compromiso, pero también una gran oportunidad. Aquí creamos un impacto sostenible, para visibilizar, apoyar y promover a las mujeres venezolanas migrantes para crear nuevas oportunidades me ha hecho crecer como persona valorando mi realidad como mujer.